Por: Elizabeth Solís (@Elizabeth_Sol23)
El amor es la fuerza más poderosa que existe en el mundo, tanto en la vida real como en la cinematográfica, aún si es en los peores momentos, este es el mensaje que da y refuerza la tercera entrega de la saga del Conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo, que ahora es dirigida por Michael Chaves (La maldición de la Llorona).
Las películas de terror son ese género que todos inconscientemente disfrutan, el cual altera tu pulso y hace saltar en más de una ocasión del asiento, sientes una sensación de peligro.
En 2013, Warner Bros dio a los admiradores del terror una nueva saga de películas que, cada una de ellas, superaba a las anteriores y, por lo tanto, nunca te aburrias; te estremecías y ansiabas la siguiente. Estas entregas fueron protagonizadas por la distintiva pareja de demonólogos Lorraine (Vera Farmiga, Bates Motel) y Ed Warren (Patrick Wilson, La noche del demonio), quienes son basados en personas reales que con cada caso conseguían alterar tus nervios y enamorarte de su apoyo incondicional.
En la primera entrega, los Warren salvan a una familia acechada por un espíritu, en la segunda, ayudan a resolver una posesión demoníaca en Londres.
En esta ocasión, la historia se desarrolla en 1981, en donde este dúo ayuda a demostrar que un joven Arne Johnson (Ruairi O’Connor, The Spanish Princess) es inocente del homicidio de su casero, Bruno Sauls, apuñalándolo 22 veces, el joven aseguró que no fue él, sino que estaba bajo la influencia de una posesión demoníaca. Este fue un polémico caso ya que fue el primer juicio por asesinato en Estados Unidos en el que se alega la posesión demoníaca como defensa.
Desde que salió el tráiler de la tan esperada tercera cinta de los macabros casos de los Warner, Fueron muchas las expectativas, por ser una saga que volvió a poner en la mira el género del terror y los exorcismos al mundo, y por ser la culminación de la franquicia. Sin embargo, esas expectativas fueron decayendo a causa de que esta película no fue como los fanáticos y no tan fanáticos lo esperaban, es decir; la trama es predecible, floja y confusa porque al introducir y dirigir la atención al asesinato de las chicas, la audiencia se desconecta del caso principal, es más una película de detectives y de amor que de terror, no hay sustos y si los hay, son pocos, como el de la morgue, no existe un ser sobrenatural como antagonista, y en cuanto al diseño de producción, existe un excesivo abuso, casi toda la película está en completa oscuridad. Sin duda, es la decadencia de una saga.
Esta falta de trama tiene mucho que ver por el cambio de director, cada uno tiene una visión diferente, Michael Chaves reemplaza a James Wan por su apretada agenda con Aquaman 2. Recordemos que James Wan no es un novato en cuanto se trata de sustos, ha dirigido con anterioridad la saga de Saw y El Títere, considerado como “El padre moderno del terror”; odiado por algunos y amado por otros, este director se ha catapultado en el gusto de los jóvenes por sus clásicos “jump scares” (recurso cinematográfico para asustar a la audiencia por medio de cambios abruptos en las escenas que normalmente van acompañados de sonidos fuertes), que Chaves quiso imitar en la película, pero penosamente no logró igualar.
La música está a cargo del compositor Joseph Bishara (Repo! La ópera genética), quien es conocido como el “maestro del terror” por su increíble forma de componer partituras que te hacen sentir agobiado; incorpora instrumentos de curdas, percusión y sintetizadores, su estilo es vanguardista.
Como todas las películas del universo de El Conjuro, son inspiradas en hechos reales, en este caso, fue tal cual se mostró en la cinta, pero con la pequeña variante de que la verdadera razón de por qué Arne Johnson apuñalo a Alan Bono, de acuerdo con el portal de internet Cultura Colectiva; Bono había hecho un comentario obsceno sobre Deby, la novia de Johnson, por consiguiente, los dos hombres se pelearon bajo la influencia del alcohol. Anteriormente, ellos y otros miembros de la familia se encontraban en Mug ‘N’ Munch Café, tomándose una copa, así lo testificó una camarera que había servido tres garrafas de vino.
Otra versión que salió bajo la serie de televisión de Discovery Channel,” A Haunting” menciona que la afectada de la agresión no fue Deby sino su prima de nueve años Mary, a quien Bono, en estado de ebriedad, obligó a la niña a quedarse en la habitación con él, ante esto Arne la defendió.
Después de su juicio la corte señaló que el crimen se realizó en defensa propia y fue condenado a cumplir una condena de 20 años, de los cuales sólo pasó cinco en prisión por buena conducta.
De acuerdo con el portal de internet ABC Noticas, se realizarón tres libros con diversas versiones: uno por Lorraine, otro fue una reedición y otro desmintiendo todo, llamando a los Warren mentirosos por David y otro de sus hermanos llamado Carl.
En 2006, David Glatzel, el supuesto niño poseído, y su hermano, Carl Glatzel Jr. demandarón a los autores y declararón que la historia de los Warren fue un invento para aprovecharse de los trastornos mentales de David. Los hermanos confesarón que los Warren argumentarón que esta historia haría millonaria a la familia y ayudaría a Johnson a salir de la cárcel. Debbie y Johnson fueron los únicos que apoyarón por completo la versión de los demonólogos.
A pesar de que en la película no colocaron la razón del asesinato del casero, para no justificar la conducta de Arnie, se puede ver pequeñas referencias a este hecho metafóricamente, cuando Alan obliga a Deby a bailar, ante esto, ella se ve incómoda, y Arnie lo ve en forma de diablo queriéndole hacer daño a su novia.
Como ya se mencionó con anterioridad, fue un fracaso en cuanto al cierre de la franquicia, porque no hay una conexión con las otras películas, Se pudo percibir ciertos matices de una referencia al “Culto de los discípulos del Carnero” que estuvo involucrada Anabel y en el nombre de la funeraria que los Warren visitan “Palmeri” que es el nombre del edificio en donde vivían el matrimonio Form de la primera cinta de la famosa muñeca, y cuando Ed va a dejar el tótem de la bruja en su sótano, se aprecia la urna donde tienen contenida a Annabel y un retrato de Valak.
De igual manera, hay varios guiños de otras películas de terror: como la escena de apertura cuando llega el padre Gordon a la casa de los Glatzel en donde se ve que recrearón la escena y el poster de la icónica película El Exorcista de 1973, además, de la pijama que usa David que es igual a la de Regan de dicha cinta y la forma en que el demonio se transfiere de un cuerpo al otro; otra referencia a otra película fue la escena en donde el niño es atacado por el demonio en la cama de agua, que es igual a la película Pesadilla de la calle del Infierno de 1988, otro fue cuando Ed persigue a Lorraine por los túneles, es una escena sacada del El Resplandor de 1980.
Las escenas tan dolorosas de David fueron totalmente reales ya que quien en realidad hizo estos movimientos fue la contorsionista Emerald Gordon de 12 años y durante la mayor parte del rodaje, Ruairi O’Connor, se aisló casi por completo, y entre toma y toma usó audífonos para escuchar música de los 80 y así permanecer en el mundo que habitaba su personaje.
La película, no es la mejor de la saga, por todo lo ya comentado, pero si quieres sentir la adrenalina por un momento, está cinta es para ti.