Asteroide YR4: NASA eleva a impacto en la Tierra en 2032, la más alta de la historia

Identificado a finales de diciembre del año pasado por el Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS), la detección del asteroide 2024 YR4 activó por primer el protocolo de seguridad, reavivó el debate sobre la defensa planetaria y el análisis de los riesgos que representan los objetos cercanos a la tierra.

Se trata de un cuerpo celeste de entre 40 y 100 metros de diámetro se encuentra en la lista de riesgo de impacto manejada por agencias espaciales de Estados Unidos y Europa.

Actualmente, la probabilidad de que impacte la Tierra el 22 de diciembre de 2032 es del 1.5 %, según estima la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) y la Agencia Espacial Europea (ESA), que movilizaron sus sistemas de observación y seguimiento.

El impacto de un asteroide en la Tierra no sólo representa un peligro inmediato, sino que podría desencadenar efectos climáticos duraderos. Un estudio publicado esta semana en la revista Science Advances analizó las consecuencias de un evento de este tipo, utilizando como modelo al asteroide Bennu.

Actualización de la NASA: aumenta probabilidad

Este 6 de febrero por la noche, la NASA informó que la probabilidad de impacto del 2024 YR4 aumentó, ahora es del 2.3%, frente al 1.9% de ayer (5 de febrero).

Este 18 de febrero, la NASA elevó al 3.1% la probabilidad de que un asteroide impacte la Tierra en 2032, frente al 2.6% estimado ayer (17 de febrero). Está es la evaluación de riesgo más alta registrada, superando el 2.7% de 2004.

¿Por qué el asteroide Bennu es un peligro para el planeta Tierra?

Esta roca espacial, de aproximadamente 500 metros de diámetro, tiene una probabilidad de colisión con la Tierra de 1 en 2700, y ocurriría en el año 2182.

Según el análisis de científicos del Centro de Física del Clima, del Instituto de Ciencias Básicas de la Universidad Nacional de Pusan (Corea del Sur)el choque de Bennu podría provocar un descenso global de temperaturas de hasta 4 grados centígrados, acompañado de una reducción del 15 % en las precipitaciones y alteraciones drásticas en la química atmosférica y la fotosíntesis.

Tras la caída de entre 100 y 400 millones de toneladas de material a la Tierra, las mismas quedarían suspendidas en la atmósfera, generando un oscurecimiento solar y dando lugar a un “invierno de impacto” de entre tres y cuatro años.

“Se estima que existe una probabilidad del 0,037% de que el asteroide Bennu colisione con la Tierra en el año 2182 d. C. La posible colisión de asteroides de tamaño mediano puede inyectar cantidades masivas de polvo en la atmósfera, con consecuencias desconocidas para los ecosistemas terrestres y marinos”, detallaron los científicos en el estudio presentado.

“Se proyecta que tras un posible impacto, las temperaturas medias globales caerán 4 °C y las precipitaciones globales disminuirán un 15%. Las mayores reducciones relativas en la productividad primaria neta global terrestre y marina alcanzan el 36 y el 25%, respectivamente”, agregaron.

Además, los investigadores determinaron que un evento de este tipo podría reducir la capa de ozono en un 32 %, aumentando la radiación ultravioleta. También, la fotosíntesis se vería afectada de inmediato, con una reducción inicial del 20-30%, lo que dificultaría el crecimiento de las plantas y alteraría la cadena alimentaria.

Activación del protocolo mundial anti asteroide

Frente a la reciente detección del asteroide 2024 YR4, la ONU activó los protocolos de defensa planetaria para precisar mejor la órbita, el tamaño y la amenaza que supone este cuerpo celeste que vaga en el espacio.

Según sus responsables, los este protocolo se activa cuando la probabilidad de impacto es superior a un 1%, a fin de que comiencen a trabajar en este tema la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN), presidida por la NASA y el Grupo Asesor de Planificación de Misiones Espaciales (SMPAG), dirigido por la ESA.

“Se está simplemente informando de que, como expertos y por nuestros protocolos, tenemos que poner una atención especial a este asteroide particular”, explicó el español Juan Luis Cano, coordinador de la Oficina de Defensa Planetaria de la NASA envió un mensaje de tranquilidad por la activación del protocolo.

“Sigue habiendo un 98,5 % de posibilidades de que no impacte con la Tierra, no queremos transmitir un mensaje catastrofista a la sociedad”, analizó el experto.

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