La Gusana Ciega: crónica de un concierto nostálgico pero predecible e innecesario

La Gusana Ciega es de esas bandas de rock mexicano que sabemos que aportarán calidad en cualquier recinto que se presenten, son reconocidos y son bien recibidos en todos lados donde den show, no es extraño que hasta Daniel Gutiérrez, su vocalista, dé pequeñas dosis en varias partes de la República como solista, sin necesidad de todos los demás integrantes.

Claro, siempre a disfrute de los fans, podemos tener una full band para, por ejemplo, casi llenar un Pepsi Center WTC en un aniversario que esta vez nos da 30 años de música, en su tour “1021” junto con un álbum que lleva el mismo nombre para adentrarnos en nuevas melodías distintas a los escuchadas durante todo ese tiempo.

Fue precisamente eso lo que tuvimos este jueves 29 de septiembre en el recinto ubicado al sur de Ciudad de México, con un Daniel inspirado para interpretar varias de aquellas canciones que nos hicieron vibrar en los año 90 y finales de los dos miles, pero sin mucho apoyo detrás que ya se ha vuelto un tanto innecesario para deleitar las melodías que alguna vez nos regaló aquella Gusana Ciega.

Daniel lo es todo, ni Germán, ni Lu, ni siquiera Roger o Luis podrían superar la presencia del vocalista y líder de la agrupación, que ya rebasa por mucho lo que podrían hacer ellos en un escenario, donde se esperaba más que un show inolvidable. Basta recordar aquellos Metropólitans donde aún nos entregaban un poco más de ese rock que los hizo clásicos, no solo en estaciones de radio, sino en los corazones de sus fans.

Por supuesto que somos nostálgicos, los treintañeros que nos dimos cita no dejamos de cantar “Entra En El Agua”, “Celofán”, “Me Puedes”, “No Puedo Verte”, coreamos el cover “Vivir Así” o berreamos con “San Miguel”. También disfrutamos de “Pasiflorine”, “Hey”, “Rock and Roll” y “Tiempos Para Amar”. Obviamente también el cierre con “Califórnica”, “Yes Sir, I Can Boogie”, “Conejo En El Sombrero”, “Ella Estrella” y “Tornasol”.

Vaya que fue un setlist digno de una celebración, a pesar de faltar rolas icónicas como “727”, “Sálvame de Mí”, “Invasión Estelar”, “Venus en la Arena” o “Estación Lunar”, pero bueno, no siempre se puede tener todo en la vida, justo eso debe haber pensado Daniel al estar arriba de ese escenario.

Destacable la participación de Madame Récamier en una de las rolas para deleitar a los fans, sin mucho más invitados que ofrecer para la noche. En resumen, una noche cualquiera que podría haberse ahorrado cualquiera de sus asistentes con un playlist en su casa de la banda o con un acústico de Daniel en vivo. Porque a estas alturas necesitamos más música, más propuestas nuevas, que una banda ya sobrevalorada que consiguió un “sold out” a base de promociones 2×1 y boletos regalados en un espacio que ni siquiera se miraba lleno, sobre todo si se miraba la “Zona Fan” o la “Zona General” en dimensiones, división por cierta innecesaria en un recinto donde todos deberían tener cabida sin aquella separación.

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